26 de Octubre del 2003
(de cuando una cama con ilusiones se desvanece a los siguientes días…)
página de mi diario
Yo puedo creer que la lluvia se transforma en millones de besos si él me lo dice,
puedo creer que mis letras son notas musicales,
y que cada frase que escribo es como una canción,
si él las escucha.
Yo he decidido creer que el invierno existe porque hay un hombre enamorado en la cima de una montaña haciendo figuras de hielo,
he decidido creer que la nieve no ha de tocarme nunca,
porque él me deja su calor intenso en el cuerpo,
en mi cuerpo,
que ha pasado a ser suyo,
y no quiero que la nieve se derrita al tocarme.
Siento en el fondo de mi ser,
que las sirenas lloran porque han dejado el mar para meterse en mi teléfono móvil,
y cansadas del viaje,
se han quedado dormidas después de una noche que terminó a las 7 de la mañana.
Yo puedo,
yo he decidido,
yo siento…
Y él,
él no existe,
él no ha aparecido,
él es el vago recuerdo de mis camas sedientas de pasión,
él es el deseo de más letras,
de más kilómetros.
Él es el ayer,
yo soy el hoy.
Ninguno de nosotros es el mañana,
al menos no juntos.
Él no está,
él no ha estado,
él no ha de estar.
Alguien más estará.
Alguien que no lo sabe,
alguien que no sabe cuándo.
Yo tampoco.
Por eso creo,
por eso he decidido,
por eso siento…
Porque él no está,
él no ha estado,
él no ha de estar,
y yo debo vivir a pesar de ello.

